El 8 de marzo, el microcentro tucumano estuvo copado por mujeres de organizaciones sociales y partidos políticos que salieron una vez más a reivindicar una lucha que cada día se agudiza. A nivel nacional, la legalización del aborto está un paso más cerca, con la presentación de un nuevo proyecto de ley y un fallo del Tribunal Superior de Chubut para que una joven violada por un suboficial pudiera interrumpir su embarazo en un hospital público. CONTRAPUNTO
FOTOS: Belén Nieva
La jornada del Día Internacional de la Mujer comenzó con una marcha encabezada por La casa de las mujeres Norma Nassif, COBA (coordinadora de organizaciones sbarriales), ALDE (agrupación de lucha por los derechos estudiantiles) entre otras organizaciones y partidos políticos, que marcharon por las calles céntricas desde las 19 hs, partiendo de plaza Urquiza, y concentrándose en plaza Independencia. Allí, frente a la casa de gobierno, las mujeres entre cantos, gritos y murga, reivindicaron y exigieron solución ante situaciones históricas de desigualdad y abuso contra las mujeres, algunos de los puntos fueron el aumento del presupuesto para la educación y salud, y no destinarlos a pagar la deuda externa; Declaración de Emergencia Nacional en violencia sexual contra la mujer, No más muertes por aborto clandestino; Adhesión a la Ley Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, desmantelamiento de las redes de trata y abolición de la prostitución, entre otras exigencias y demandas. Destacando la concurrencia de las mujeres en las actividades del día, Vicky Disatnik de La Casa de las mujeres Norma Nassif señaló que “en los últimos treinta años, la organización de las mujeres es un ejemplo de lucha. Desde las madres de plaza de mayo para acá, las mujeres estamos siempre a al cabeza de las luchas populares. Así como nos organizamos por pan y trabajo, somos las primeras en salir por los chicos que se drogan, por terminar con la violencia de género y escarchar públicamente a los violadores”.
Más tarde, por la Peatonal Muñecas, organizaciones feministas y de lesbianas y bisexuales (CLADEM, Las Liliths y Cruzadas) organizaron “La peatonal de la mujer” en donde se invitaba a los que transitaban por la zona a participar de los juegos, que de manera explícita denunciaban las situaciones de violación de derechos esenciales hacia las mujeres, como el abuso sexual, los femicidios, la homofobia y lesbofobia, la trata, la maternidad no deseada y la criminalización del aborto. Paralelamente la agrupación Pan y Rosas también marcó presencia en la peatonal reivindicando la lucha de la mujer obrera y trabajadora, exigiendo libertad Romina Tejerina y la legalización del aborto y repudiando la militarización en Latinoamérica y la resistencia en Honduras.
Entre hipocresías e injusticias
A nivel nacional, el 8 de marzo trajo dos sucesos importantes en relación al avance de derechos de las mujeres. Este mismo día, diputados de Nuevo Encuentro presentaron en la cámara de diputados un proyecto de ley para legalizar el aborto hasta las catorce semanas de embarazo elaborado junto a Lesbianas y Feministas por la descriminalización del aborto, organización que desde julio de 2009 trabaja por la legalización del aborto brindando información gratuita sobre como realizarlo con misoprostol, medicamento autorizado por la OMS (Organización Mundial de la Salud). La otra noticia sucedió en Chubut, donde se dio a conocer el fallo final del Tribunal Superior, luego de una batalla legal de tres meses en donde las posibilidades de realizarle un aborto seguro a una joven de 15 años, parecían diluirse. En este caso, la hipocresía y selectividad de la justicia se dejó ver una vez más, ya que el caso tuvo como resultado un proceso desgastante y revictimizante que comenzó en enero de este año, en donde la joven que apeló a la justicia fue expuesta nuevamente a tratos violentos y agotadores que consistían en relatar una y otra vez un pasado traumático para así probar que los abusos sistemáticos que sufría por parte de su padrastro, un suboficial de la policía local, eran realmente el producto de su embarazo. Sin embargo, actualmente hay dos apelaciones similares en argentina que no llegan al fallo positivo para las víctimas, con lo que se promueve y se condena una vez más a las mujeres pobres y de pocos recursos a la clandestinidad e inseguridad de practicar abortos que no son realizados por médicos y en condiciones óptimas y legales. Lo que queda claro es que el aborto clandestino continúa siendo de las primeras causas de mortalidad femenina, y el Estado Argentino, responsable de no garantizar el derecho fundamental de poder decidir sobre el propio cuerpo y de no proporcionar legal y materialmente las condiciones adecuadas para realizar estas prácticas.
CONTRAPUNTO| Prensa Alternativa
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