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CONTRACULTURA | LOS URUGUAYOS DE FALTA Y RESTO EN EL CENTRO POPULAR MATE COCIDO La murga uruguaya “Falta y Resto” vino a nuestra provincia para actuar en el Julio Cultural de la UNT. Actuaron también en el penal de Villa Urquiza y compartieron dos días de charlas, talleres y dieron un espectáculo en el Centro Popular Mate Cocido en el barrio ATE, en el marco del festejo de los once años de existencia de ese espacio cultural. Relataron la historia e importancia de la murga y el teatro popular en Uruguay, y su rol ante el actual gobierno del Frente Amplio.
Orlando Da Acosta y Raúl Castro, son dos miembros históricos de la murga Falta y Resto. Llegaron el viernes 18 pasadas las 19hs, al barrio ATE. Mate en mano, se aprestaron a charlar con los que estaban esperándolos. La visita coincidió con una serie de festejos que llevan adelante en la Escuela Popular de Artes del Mate Cocido, al cumplir 11 años de existencia. Este centro tiene una de las pocas murgas con voces que existen en la provincia. La charla se cerró pasadas las 21hs con un taller de canto, en donde se improvisaron 3 coros y explicaron las funciones y los tipos de coro que integran la murga uruguaya. Al llegar y luego de los saludos, se formó una ronda y comentaron los comienzos de la murga uruguaya. “El movimiento de murgas en Uruguay se inicia aproximadamente en 1906, Falta y Resto nace en 1980. Hoy existen más de 200 murgas, integrados por entre 15 y 20 personas, que hacen todos los años una puesta diferente. Eso hace que el carnaval sea muy representativo de lo que la gente piensa lo que siente. Nosotros somos una murga más, nacimos en plena dictadura, cuando la murga era un instrumento para decir lo que queríamos y lo que no podíamos decir en otros lados; cuando los sindicatos y las agrupaciones estudiantiles y barriales estaban prohibidas, existía el carnaval de Montevideo, que dura 40 noches. Era un espacio para ir trillando tablados por toda la ciudad, y pudiendo decir un montón de cosas” contó Raúl Castro, quién además es el letrista del grupo. El rol de resistencia y el compromiso de las murgas durante la dictadura militar en aquel país fue muy fuerte, “Empezamos haciendo la Falta para contribuir, con nuestro modesto granito de aren, desde la alegría y desde lo solidario a voltear una dictadura militar. Después de 1985 (que cae la dictadura) nos quedamos con el instrumento que es la murga, pasó a ser una forma de creación, de expresión que por suerte no ha muerto sino se ha revitalizado con el paso de tiempo”. Relataron. A diferencia de nuestro país donde la dictadura suprimió los feriados de carnaval, Orlando relató como fue el proceso en su país: “La dictadura no pudo reprimir el carnaval por una razón muy sencilla. No porque no pudiesen, sino porque los soldados, los coroneles, los milicos eran hinchas de las murgas. Está tan metido adentro, en el corazón de la gente el carnaval que, censuradas las letras, con murgas que no podían salir y todo, no pudieron prohibir el fenómeno. Y cuando a un tipo le prohibís algo, peor es, porque más se las arregla para decir lo que quiere. El carnaval se transformó en un arma de doble filo. Censuraban y cuanto más censuraban, más aplaudía la gente, porque se corría la voz enseguida”
La murga como voz de los barrios “El arte de la murga y el arte de lo popular, tiene una magia imposible de imitar. Yo creo que nosotros estamos en un arte único, mágico, divino diría. La posibilidad de ser masivos y no perder profundidad, y eso tiene que ver con el riesgo y con la fuerza que cada uno de nosotros le metamos” explica Da Acosta. Y agrega “Ser masivos, que nos entiendan en todos los barrios, desde todas las edades y que hablemos de los problemas del hombre de verdad.No hagamos alegría pelotuda. Acá no se trata de ‘bailar por un sueño’, sino de cantar con el corazón, por la vida, sacarse de adentro todo lo que uno tiene, de verdad. Se trata de cambiar el mundo”. Mientras transcurre la charla se cuentan anécdotas graciosas y otras muy fuertes desde lo emotivo, que ocurren a la Falta a lo largo de la historia. Surgen preguntas entre los presentes y una de ellas es sobre si en la actualidad las murgas van perdiendo la politización que las caracterizó. Al respecto Castro cuenta que “Ha perdido un poco de ‘moda’ el espíritu critico de las murgas. Las murgas nuevas que se arman en este momento, son diferentes de una murga que se forma en la dictadura. Es lógico que hablen de otras cosas. En los 80 el carnaval era un carnaval de veteranos, estaban hasta mal vistas las murgas, ahora están más de moda”. Orlando agrega “Hay murgas de suburbios, pero también hay murgas de escalas sociales más altas, en las que también lo que se escribe va a reflejar eso. Muchas de las murgas más tradicionales han perdido el sentido de las letras. Es difícil tener una pluma que siempre te mantenga crítico y competir, a la vez, con las murgas nuevas. Estas tienen cada vez un lenguaje más televisivo en sus formas, en su vestuario, en su forma de hablar”. Los temas que abarca la murga son amplios aunque aclaran que el criterio de profundidad ha cambiado, “No han cambiado en la Falta, por la forma de escribir que tenemos y al provenir de una guardia vieja que viene de la dictadura, eso no se va a perder, se va a modernizar”. Uno de sus últimos espectáculos se llama “Anarquía” (del año 2007), del que nos cuentan que “es un producto muy moderno, en los personajes y en que los personajes no se cambian. La murga es una evolución, y siempre uno tiene que aprender, pero sabiendo de donde viene, sin perder las raíces, ni tampoco olvidarse de la columna vertebral que es que dice la murga, es la gran pregunta”.
El gobierno del Frente Amplio y el rol de las murgas Muchas de las murgas que expresaban la resistencia a la dictadura, apoyaron fuertemente la conformación del Frente Amplio como expresión de unidad de la izquierda uruguaya. En 2005 logran llegar al gobierno a través de Tabaré Vázquez. Son muchas las voces que ven que el nuevo gobierno no expresa un programa de cambios profundos y son críticos de ese proceso. Sobre el rol de la Falta en este contexto, Castro indicó “Más allá de los gobiernos, la murga como tal, siempre tiene que ser crítica, tener una postura de ironía, contra lo ironizable. Nunca puede ser oficialista, debe buscar la ridiculización de los personajes de actualidad, porque puede tratar de encontrar las cosas las cosas que son atacables”. “Cuando nosotros armamos el último espectáculo Anarquía, tratamos de ‘tirar el chico lejos’ como se dice en las bochas. Tratar de decir, hemos llegado a un lugar, pero no se olviden que la utopía es mucho más lejana, mucho más difícil que un cambio político puntual. El espectáculo tiene una historia por ejemplo que se llama ‘del otro lado del mostrador’ que cuenta la historia de un tipo que siempre está parado de un lado. Todo el mundo lo quiere en el barrio, y le toca pasar del otro lado, que es lo que paso con el gobierno progresista en nuestro país Y como cuando está del otro lado, cambia, el tipo ahora tiene que anotar y cobrar, ya lo ve de otra manera. ‘Como has cambiado francisco, de este lado eras otro tipo’ le dicen, y eso pasa, pasó” concluyó Castro. Da Acosta agrega que “La murga tiene esa posibilidad también, somos payasos, pero tenemos una chance que no tienen los políticos, que es sobrevivir esas circunstancias y poderlas criticar, no nos va nada en eso”. CONTRAPUNTO | Prensa Alternativa
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